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Noticias


16/06/2017 - Obras de Enric Morera, David León, Domènec González de la Rubia, Jordi-Lluís Rigol y Jaume Torrent.

Entre el símbolo y la descripción, la música simbólica o la descriptiva, la naturaleza ambigua de la música admite un amplio abanico de interpretaciones.

El extenso catálogo de música sinfónica de los compositores catalanes presenta una tendencia en común: la preferencia por los elementos simbólicos y descriptivos. Estas referencias extramusicales tanto pueden determinar la estructura de la composición como ser sólo un punto de partida.

Nostalgia

Xavier Montsalvatge en Papers biogràfics escribe: «Morera fue un gran armonista y un mejor contrapuntista, pero, como casi todos los músicos catalanes de su generación, compuso toda su obra literalmente sumergido en la estética wagneriana».

Sabemos que lo hizo en gran parte de su producción, pero poco a poco hemos ido recuperado algunas obras con planteamientos diferentes. Records campestres, danses per a oboè i orquesta es una de las obras que no reflejan su interés wagneriano, sino que más bien se acercan a lo que el mismo Morera explicaba en la introducción de su libro Nuevo tratado práctico de armonía: «Convencidos como estamos de que el Arte es hijo de un sentimiento espontáneo…».

Caracterizada por un tempo tranquilo y una tonalidad menor, Records campestres nos sitúa en un paisaje de un tiempo ya pasado, teñido de nostalgia. La indicación de tempo moderato inicial nos propone un acompañamiento que prepara la intervención del primer oboe, exponiendo una melodía de carácter arabesque que nos sugiere una danza. Una estructura tripartida bien definida construye la obra: el moderato inicial precede un breve episodio poco meno, que contrasta con el anterior; la melodía del oboe y el acompañamiento de la orquesta quedan substituidos por una trama orquestal más contrapuntística i, a continuación, vuelve el tema moderato para finalizar con la melanconiosa melodía inicial.

Recreación

Escrita en el año 2008, Estampes de Mallorca, de David León Fioravanti, compositor y pianista nacido en Palma, es una composición para orquesta de cuerda, y fue un encargo de Joana Maria Coll, directora de la orquesta de cuerda La Stravaganza. El compositor explica que la directora fue quien le sugirió que se inspirara en el material tradicional de Mallorca. Así fue como nació esta obra, que pretende recrear tres cuadros diferentes a partir del lenguaje de la música popular.

El primer movimiento, «Vora mar», empieza con un motivo breve y tranquilo interpretado por los violoncelos y los contrabajos que se amplía gradualmente y se transforma para dirigirnos hacia un episodio más alegre. Hacia el final del movimiento, el motivo y el ambiente inicial vuelven a aparecer. Según indica el autor, los dos temas principales derivan de las canciones So de pastera y A la vorera de la mar.

El segundo tiempo, «Pagesia», con un tempo larghetto, se caracteriza por tener un carácter lírico. El tema inicial, interpretado por los violoncelos con un tempo molto cantabile, se irá transformando en diferentes motivos hasta llegar al punto de máxima intensidad del movimiento. Hacia el final del movimiento, la música desaparece, y un calando marca el final. Como en el movimiento anterior, esta escena de la vida payesa incluye elementos relacionados con la música tradicional.

En «Festes», el tercer movimiento, el compás de seis ocho define un ritmo decidido, alegre y ligero. Un breve episodio central, meno mosso ed expressivo, realizado a partir de temas anteriores, nos conduce al vivo inicial, para acabar como ha empezado el movimiento, con un alegre movimiento de danza.

Natura y expresión

Bachelard escribió: «En el ensueño del poeta, el mundo es imaginado». Igual que el poeta, el compositor también puede crear a partir de impresiones de la naturaleza. A partir de Instants de la natura, Domènec González de la Rubia explica que la música expresa emociones relacionadas con la experiencia completando paisajes y relacionándolos con estados de ánimo y sentimientos subjetivos.

Escrita en el año 2008 para orquesta de cuerda, Instants de la natura está dividida en tres movimientos que sugieren diferentes imágenes de la natura:

El primer movimiento, «El murmuri del vent», en palabras del compositor, «pretende reflejar un paisaje acariciado por la brisa nocturna». Es una música que expresa tanto la inquietud como la contemplación.

«El sospir de la nit» es un movimiento lento, casi como un susurro. El autor lo explica así: «En un bosque misterioso, hábitat para seres fantásticos, el viento acaricia las hojas de los árboles». Su música nos conduce del desasosiego a la serenidad.

«La ferida de l’aigua», el tercer movimiento, simula el agua turbulenta. Como explica el autor, ahora el paisaje violento enciende la rebeldía ante las adversidades. Como en los movimientos anteriores, el conflicto conduce a la superación.

Domènec González de la Rubia utiliza los paisajes como referencia, y casi como una provocación, para componer una música llena de fuerza y expresividad.

Parajes imaginados

De manera similar al compositor anterior, Jordi-Lluís Rigol también ha escrito música con carácter descriptivo y que sugiere imágenes diversas, como la composición para orquesta de cuerda Seda.

La obra que presentamos, El país de la no-memòria, es una cantata para coral infantil, solista, narrador, coro y un pequeño grupo instrumental. Ara la música nos sitúa en un cuento fantástico escrito por Fina Masgrau.

«La Tània nunca estaba del todo segura de si lo que veía formaba parte de un sueño o de si era realidad.» Como veis, desde el principio de la cantata los autores nos sitúan en un espacio imaginario, en un mundo fantástico con objetos animados.

La cantata está musicalmente determinada por tres tipos de planteamientos: el primero es de tipo narrativo e incluye texto hablado y fragmentos recitativos; el segundo está formado por elementos prioritariamente rítmicos, interpretados fundamentalmente por la percusión y el piano, y, finalmente, el tercero incluye fragmentos más líricos y expresivos, a menudo con la indicación de cantabile.

Uno de los rasgos fundamentales de la trayectoria artística de Jaume Torrent es el de ir ampliando el repertorio de obras para guitarra, convencido de que las técnicas habituales de la guitarra no explotan suficientemente todo el potencial sonoro. Su repertorio incluye obras en las que este instrumento se combina con todo tipo de formaciones instrumentales.

Los instrumentos para los que el compositor ha escrito más a menudo son el violín y la guitarra, como en la Sonata para violín y guitarra, op.45, o Quatre peces breus, opus 56. La obra que presentamos, Paganini in America, tiene un planteamiento concertante en el que el violín y la guitarra dialogan con una orquesta de cuerda. La obra se estrenó en San Francisco coincidiendo con la celebración del 225 aniversario del nacimiento de Paganini.

Jaume Torrent explica cómo se complementan los dos instrumentos solistas, es decir, les posibilidades líricas del violín con las armónicas de la guitarra, y la diferencia y el contraste entre los timbres. Al principio de Paganini in America podemos escuchar cómo el diálogo entre el lirismo intimo e cantabile del violí se complementa con el carácter ad intenso de la guitarra. A continuación, un rítmico allegretto cambia el carácter de la pieza, que, muy gradualmente y en un complejo recorrido, acabará recuperando el carácter del principio. El concierto finaliza con un vivo concluyente.

La parte final de la obra incluye una pequeña broma musical en la que se han usado dos temas: La Campanella de Paganini y un conocido fragmento de West Side Story de Leonard Bernstein.

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